Testimonios

Un pequeño agradecimiento a quienes confiaron en nosotras y nuestro servicio.

Sibille Urrieta

Sibille Urrieta Reyes

Desde chama, como decimos acá en Venezuela, siempre quise ser “mamá” y además estaba segura de querer tener parto natural; antes de que yo cumpliera mi propio sueño, practiqué el “rol de madre” cuando nacieron cuatro de mis sobrinas, ellas me hicieron la antesala y afianzaron más mis deseos de convertirme algún día en mamá.

Más tarde llegaría a mi vida la más hermosa de las noticias, el anhelado positivo en aquella prueba; desde ese momento comencé a planificar un parto natural, sin medicamentos, así como paren nuestras indígenas, agachada, si! que fuera como ya lo había leído tantas veces;  aunque en el fondo sabía que no todo iba a ser como lo deseaba porque en nuestra ciudad no habían centros asistenciales acondicionados para tener un “parto natural respetado”. Fue así, como llegó a nuestra vida Gilda, mi ángel, como cariñosamente le digo.

Gilda con sus conocimientos infinitos, su enorme paciencia y con el cariño más sublime,  me llenó de seguridad, de fe y de certeza de que las mujeres teníamos derecho a tener un “parto natural respetado” y que absolutamente todas podíamos parir, (exceptuando por supuesto a casos especiales) que todo estaba en las ganas y la seguridad que tuviéramos al momento. Ganas y seguridad que a mi me sobraban.

Sin embargo, la vida me tenía preparado algo distinto, me tocó esperar parto fuera de mi ciudad, lejos de Gilda. Rompí fuente a las 10 de la noche del 23 de Mayo de 2012, a las 38 semanas y 6 días de gestación, llegamos a la clínica a las 12 de la noche y al hacerme el tacto mi obstetra me dijo que apenas tenía 2cm de dilatación, que ya no había una membrana que protegiera a mi bebé de cualquier infección y que debía hacerme cesárea de emergencia; mi esposo y yo, papás primerizos y aterrados ante aquella descripción, aceptamos entrar a quirófano y fue así cómo me convertí en madre de mi primogénito; una experiencia indescriptible, bellísima y que me enseñó además, que nada puede ser perfectamente planificado.

El hecho de no haber podido tener un parto como lo planifiqué, no empañó mi felicidad, pude tenerlo en mis brazos un ratito inmediatamente después que salió de mi vientre y luego pude amamantarlo exclusivamente durante 6 meses, para posteriormente complementar su alimentación con la lactancia materna hasta el año y cuatro meses, cuando me enteré que estaba embarazada nuevamente.

Mi segundo embarazo fue tan perfecto como el primero, gracias a Dios, sin ningún tipo de malestares ni complicaciones y esta vez decidimos que tendríamos a nuestra bebé en Lechería; por lo que, enseguida contacté nuevamente a Gilda y junto con mi obstetra formaron un equipo para brindarme nuevamente la confianza y seguridad necesaria para tener a mi hija mediante parto natural.

Así fue como, el 8 de marzo de 2014, con 40 semanas y 6 días de gestación, comencé mi labor de parto a las 7 de la mañana, rompí fuente a las 4 de la tarde; siempre en comunicación con Gilda y mi obstetra, acordamos llegar a la clínica a las 8 de la noche; para ese momento tenía 5 cm de dilatación. Durante todo ese tiempo estuve haciendo los ejercicios de respiración y relajación con Gilda que no me dejó sola ni un instante, es por ello que les digo que fue mi ángel protector y mi guía. A las 12:30 de la noche estaba ingresando a quirófano con 8,5 cm de dilatación sin anestesia y a las 3:00 de la mañana del 9 de marzo nació mi hija, mediante un parto natural, respetado, consentido y cuidado; pesando 4,500 kg y midiendo 56 cm, inmensa y sana, rompiendo así todos los mitos referentes a que luego de una cesárea, no puedes tener un parto natural.

De esta forma cumplí mi tan anhelado sueño de tener un parto natural; ambas experiencias fueron hermosas y perfectas, porque a través de ellas tuve a mis dos hermosos hijos; pero, como siempre digo, si hubiera tenido un tercer embarazo, elegiría sin lugar a dudas el parto natural, desde todo punto de vista para mi, es la mejor elección, porque la naturaleza es sabia; siempre pongo de ejemplo el interruptor para prender y apagar la luz, exactamente así es la recuperación en el parto, porque durante el trabajo de parto estás con las contracciones, con dolor, pujando fuertemente y al salir el bebé de tu vientre, en un instante, literalmente estás como si nada, sin molestias, ni dolor, puedes hablar, caminar, amamantar; exactamente como cuando prendes y apagas la luz con el interruptor; por esas razones para mi nada mejor que el parto natural consciente y respetado.

Alicia Carrizalez

Primeramente, agradezco a mi Dios amado por el privilegio de ser madre, así como el de colocar personas en mi vida que me ayuden a crecer como ser humano. Para explicar todo lo vivido necesitaría muchas páginas, pues SI, es mucho lo que se vive desde el momento de la concepción, sin embargo, las resumo en una sola, AMOR! Amor proveniente de muchas direcciones, entre tantos amores, hoy, recalco en esta anécdota de vida, un amor que me permití recibir, un amor de madre, de abuela, de amiga, de persona calificada, de entrega total, UN AMOR DE VIDA, así lo llamaré puesto que ese amor, abrazó desde su vida nuestras vidas, incluyendo la de mi bebé.

La conocí cuando estaba en gestación y me llevó responsablemente de la mano al camino del éxito, pues si, tuve éxito, tengo a mi bebé sano en mis brazos, me monté en una montaña rusa de emociones y sentires, que gracias a la buena guía logré concientizar, controlar, canalizar, discernir, multiplicar y disfrutar.

Me siento preparada, segura y feliz de todo lo aprendido que ira dirigido a mi descendencia (porque aprendí de todo y me ha servido para todo). Sin duda doy fe y testimonio de la gran capacidad de enseñanza y apoyo incondicional, como madre primeriza recibí las estrategias, conocimientos, tips, todo lo necesario para enfrentarme a mi mayor experiencia de vida, ser madre.

No pude dar a luz por parto natural pero lo intenté hasta donde más pude, me sentía preparada para ello sin temor, mi embarazo llegó a término pero me tocó ser del porcentaje de cesárea, puesto que mi bebé después de estar bien durante todo el embarazo, no pudo descender por su doble cordón umbilical en su cuello, sin embargo logré alimentarlo con lactancia materna exclusiva satisfactoriamente (acoto que es lo más hermoso y placentero que aún realizo y disfruto hacer).

A mi bebé le dieron cólicos del lactante y nuevamente los conocimientos adquiridos, como los masajes infantiles, ayudaron a aliviar este asunto que a muchos niños les sucede. Hasta el sol de hoy tengo un bebé sano y fuerte.

Ahora bien todo lo que describí, ese Amor de vida del que les mencioné, proviene de una señora ejemplar, gracias Señora Gilda, nuestra abuelita queridísima, por ser parte de este gran sueño. Eternamente agradecidos siempre… Dios la bendiga. 

Alicia Carrizalez
Alicia Carrizalez familia
Carla Saavedra

Carla Saavedra

El parto de mi hijo fue natural y en casa. Fue una experiencia maravillosa que quiero volver a repetir con el próximo. Además de tener mi equipo presencial, tuve la suerte de ser asesorada de forma online por Gilda Medina durante toda mi gestación e incluso minutos antes y después del parto. La busqué por su experiencia y conocimiento amplio en el tema. Fue una experiencia excelente. Agradezco su profesionalismo y claridad, que me dio mucha seguridad. Pero por sobre todo agradezco toda su disposición y amabilidad, resolviendo todas las dudas con cercanía y empatía. La recomiendo 100%.
Carla Saavedra

Vanessa Guerrero

Somos José Ignacio y Vanessa, los afortunados padres de Matías Ignacio.

Nuestra experiencia ha sido privilegiada al contar con la asesoría y formación de la Lcda. Gilda Medina, desde el Séptimo (7mo) mes de gestación, que nos preparó en temas de anatomía humana, enfocada en los cambios físicos durante el embarazo, y como el cuerpo humano está naturalmente preparado para el Parto.

Guiándonos con conocimientos contínuos, prácticas de respiración, meditación, yoga especial para embarazadas, manteniéndonos activos, funcionales, reforzando así, nuestra confianza para la llegada del momento anhelado: el Nacimiento de nuestro bebé.

Asimismo, en detalles de cuidado del neonato desde su nacimiento y la completa asesoría sobre Lactancia Materna.

En nuestro caso, tuvimos que superar contingencias particulares presentadas en la semana 33 de gestación, que gracias al seguimiento de Nuestra Querida Matrona ó “Mamá sin miedo” (como la denominó mi Mamá, desde el primer momento que la conoció y presenció una de sus clases); pudimos superar y tener la bendición de  llevar a término el embarazo, es decir, cuarenta  (40) semanas y dos días para ser exactos.

Cabe destacar, que para nosotros como padres fue un camino complejo porque a pesar de haber decidido ó al menos tener como meta: el parto respetado desde el inicio, “el sistema de salud privado” básicamente en nuestro país (Venezuela), dicta como norma: la cesárea. Razón por la cual, tuvimos como desafío paralelo, hacer respetar nuestro criterio y trabajar cada día con más Ahínco, Amor y Entrega para esperar el Nacimiento de Matías Ignacio, cuando él lo dispusiera.

Agradecemos, valoramos y sentimos un profundo lazo de unión y amor, con Nuestra Querida Matrona, porque su orientación ha sido y continúa siendo parte fundamental para superar cada eventualidad que se presenta durante el crecimiento y desarrollo saludable de nuestro hijo.

Gracias por su Amor Sereno e Incondicional acompañamiento, la Queremos!

23 de Julio 2020

Vanessa Guerrero
Mariana Figueroa

Mariana Figueroa

Mi experiencia con la Sra. Gilda ha sido mavillosa, la conocí en 2012, comencé el curso de parto psico-profiláctico de mi primera hija, casi a los 5 meses de gestación, ya tenía la intención de tener un parto natural, las clases con Gilda eran mis días y horas preferidos de la semana porque por un lado me relajaba, me llenaba de confianza y con los ejercicios ayudaba a mitigar las molestias propias del embarazo, fueron transcurriendo los meses y se creó un vínculo muy especial con Gilda, llegado el día del parto rompí fuente, la llamé y esperé a tener contracciones para irme a la clínica, allá estuve desde las 7:15 pero aún a las 10:30 según el doctor no avanzaba el trabajo de parto y recomendó hacerme cesárea de emergencia, por temor a que la niña tuviera problemas para nacer se hizo de esa forma. Me sentí muy decepcionada pues en todo momento quise que mi hija viniera de forma natural, aunque me alegré de verla sana los primeros días después de su nacimiento fueron duros, pues entre el baby blue y el sentimiento de fracaso me daba mucha tristeza, gracias a Dios siempre tuve el apoyo, el cariño y la presencia de Gilda conmigo, quien hasta de noche salía para ayudarme, acompañarme y darme consuelo, de verdad que estoy sumamente agradecida es una experiencia maravillosa y ella es como una madre. Gilda fue quien me ayudó a darle el primer baño a mi bebita, le hacía masajes, me enseñó a amamantarla correctamente, a consolarla y a tener la paciencia necesaria para entender que no todo esta en nuestro control, y a veces hay que dejar fluir las cosas, pues todo tiene un propósito.

Luego de esa maravillosa experiencia siempre pensé que si tuviera otro bebe volvería a repetir el curso y el acompañamiento, la verdad era incierto pero después de 7 años volví a quedar en estado y lo primero que pensé fue en buscar a Gilda, ella en el ínterin se había ido del país pero yo sabia que había vuelto y estaba super feliz. En esta oportunidad mi ritmo de vida era totalmente diferente con un trabajo super demandante, no llegaba a todas las clases, a veces se me olvidaba o llegaba ya terminando, pasé el embarazo trabajando pero confiada de tener a Gilda conmigo y en esta oportunidad quería intentar de nuevo mi parto natural y decidí que llegado el momento llamaría a Gilda antes que a la doctora para que ella me ayudara. 

Ya con 39 semanas había tenido unos 2 episodios de contracciones, pero unos 3 días antes de las 40 semanas fue el día en el que ya las contracciones no parecían falsas por el ritmo y el tiempo, por lo que a las 10 pm mi esposo llamó a Gilda, estuvo en mi casa y me acompañó, a la 1 am salimos a la clínica, de allá me devolvieron diciendo que aún me faltaba y que los doctores llegaban a las 6 am.

Volvimos a mi casa y allí pasamos toda la madrugada, entre contracciones y respiraciones, pero ya casi a las 5 am, se fueron espaciando y moderando hasta que casi eran imperceptibles, por lo que Gilda llamó a la doctora para que me examinará e hiciera un eco. Así fue como a las 8 am apróximadamente me vió la doctora e indicó que se había parado el trabajo de parto, que representaba un riesgo para el bebé pues podía haber cansancio fetal, por lo que recomendó que fuésemos a la clínica pero que si no bajaba el niño, se realizaría cesárea.

Llegados a la clínica, Gilda me dijo que sabía que eso me entristecía que estaba muy orgullosa de mi esfuerzo pero que lo mejor para el bebé es que viniera al mundo en ese momento, aunque hasta el final quise que naciera de forma natural confié completamente en Gilda y acepté tranquila sintiendo que sería lo mejor.

Gracias a Dios todo salió bien, Gilda entró conmigo a la sala de operaciones, recibió a mi bebé, una vez que lo sacaron lo colocó en mi pecho y lo puso para que lo viera y le diera un beso, me cuidó mucho y al salir de recuperación ayudó para que lo trajeran lo más pronto posible y que yo lo pudiera amamantar, nuevamente en esta oportunidad ha estado presente como una gran madre y abuela de mis 2 hijos a quienes acompañó antes de nacer, durante y después, no puedo más que agradecerle con todo mi corazón todo su amor, ayuda y la paz que transmite, para quien tenga la suerte de conocerla y esté por ser madre le recomiendo de corazón que no pierda la gran oportunidad y bendición de recibir todos los conocimientos que ella con tanto amor comparte.

Claudia y David

Somos Claudia y David, los felices padres de Hailey Valentina.

Les contaremos nuestra experiencia durante la preparación con la Lcda. Gilda Medina a la espera de nuestra Hija. Nuestro aprendizaje comenzó a partir del Octavo (8vo) mes de gestación, a pesar de estar muy próximos a la fecha del parto, el tiempo no fue impedimento para adquirir todos los conocimientos necesarios para lograr un parto respetado y una lactancia existosa.

Durante este periodo recibimos maravillosas clases de yoga especial para embarazadas, meditación además de muchísima Información sobre los Cambios físicos y hormonales que experimenta la futura mamá, así como también preparación psicológica para el momento del parto lo que nos generó muchísima confianza y seguridad.

Gracias a todo este conocimiento adquirido logramos experimentar un parto natural y respetado a las 38 semanas de gestación.

 

Fue un proceso rápido, satisfactorio, en el que me sentía llena de confianza y capaz de traer al mundo a mi bebe, esta fue una experiencia maravillosa además se puso en práctica el apego precoz que fue algo hermoso.

Ya en casa con la asistencia de la Lcda.Gilda empezó un íntimo y hermoso proceso de lactancia y además de continuar su asesoramiento en cuidados para la bebe.

Nos sentimos felices y afortunados de poder contar con su asesoramiento que continúa ayudándonos a superar eventualidades que se nos presentan en este camino de ser padres.

Infinitas gracias  Lcda. Gilda  por su apoyo constante, cariño y amabilidad siempre.

La queremos!!

David y Claudia
Consulta durante Embarazo

Camila Medina Osses

El día 05 de febrero del año 2019 lo recuerdo como uno de los días más felices de mi vida… nos enteramos que seríamos padres!! Sin duda es una noticia que de inmediato te invade de diversos sentimientos, temores e incertidumbres, por eso a la brevedad decidí compartir esta noticia con Gilda, mi matrona favorita. Siempre había gozado escuchando sus bellas historias de partos y más aún con el brillo de sus ojos al narrarlas, la pasión con la que vive su profesión es realmente cautivadora.

Así fue como tuve el privilegio de contar con ella durante todo mi embarazo, a pesar de vivir en países distintos, su acompañamiento fue absoluto.

Tuve un excelente embarazo, no obstante, a partir del cuarto mes comencé con las llamadas falsas contracciones, inmediatamente Gilda me sugirió mantener un reposo relativo ya que el bebé estaba muy pequeño para enfrentar un posible parto prematuro, estas contracciones fueron siempre monitoreadas por ella a través de la Medicina Tradicional China (MTCH) y Bioenergética a distancia.

Sin mayores problemas nos acercamos a la fecha de parto. Recuerdo mi tristeza al salir de la consulta del doctor en la semana 38, cuando él manifiesta que mi bebé no estaba encajada y el cuello de mi útero intacto, y aquello indicaba la cesárea como mejor opción. Me puse en contacto de inmediato con Gilda, y a partir de ese momento, ella cobra un papel fundamental al no poner en duda nunca mi capacidad de parir.

Sin mayores problemas nos acercamos a la fecha de parto. Recuerdo mi tristeza al salir de la consulta del doctor en la semana 38, cuando él manifiesta que mi bebé no estaba encajada y el cuello de mi útero intacto, y aquello indicaba la cesárea como mejor opción. Me puse en contacto de inmediato con Gilda, y a partir de ese momento, ella cobra un papel fundamental al no poner en duda nunca mi capacidad de parir.

Diariamente conversábamos, la tenía cerca y completamente dispuesta las 24 horas del día. Yo debía ponerla al tanto de cualquier sensación o indicio de trabajo de parto, y ella por otro lado, me indicaba ejercicios y recomendaciones para favorecer el parto vaginal, todo esto acompañado de sesiones de MTCH para velar por la salud mía y de mi hijita. Por supuesto que seguía todo lo indicado al pie de la letra, ya que estaba mi alma, mente y cuerpo alineado y preparado para parir.

Ya estábamos en el quinto día de mi semana 39 de embarazo, y con una ansiedad que me desbordaba, supe, gracias a la confirmación de Gilda, que había botado el tapón mucoso… ¡lo estábamos logrando! Recuerdo perfecto, haber recibido su mensaje de felicitaciones, lo que me dio aún más confianza y esperanza.

La noche del 9 de octubre, ya no hablamos más, fue mi esposo y mi mamá quien siguió el contacto con ella, yo, con mínimos síntomas de parto, me fui a acostar, siguiendo sus consejos.

A las 11.43 hrs. jueves 10 de octubre, nace Matilde y fue PARTO! Gracias a Dios y el acompañamiento permanente de Gilda, lo conseguimos, eternamente agradecida.

Podría continuar con otro testimonio sobre su apoyo en la lactancia, pero me extendería aún más… por ahora, solo mencionaré que, gracias a su apoyo y sus clases online, continuamos con lactancia exitosa a los 9 meses de mi hijita.

Gracias por todos los consejos entregados, gracias por contenernos y comprendernos y, sobre todo por la excelente disposición para ayudarnos, durante embarazo, parto, postparto, lactancia y crianza, Gilda Medina!

Cariños